MEDIO AMBIENTE

¿EL OCÉANO LLEGA AL NÚCLEO DE LA TIERRA?

Maria Simoza

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abril 21, 2023

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Si bien anteriormente se lo había percibido como parches aislados, los datos más recientes sugieren que esta capa de fondo oceánico es muy antigua. Y puede cubrir el límite entre el núcleo y el manto.

Las investigaciones sísmicas, como la nuestra, proporcionan imágenes de la más alta resolución de la estructura interior de nuestro planeta. Y estamos descubriendo que esta estructura es mucho más complicada de lo que se pensaba.

Aproximadamente 2,000 millas debajo de la superficie, el manto rocoso de la Tierra se encuentra con el núcleo exterior metálico fundido. Los cambios que experimentan los materiales en cuanto a sus propiedades físicas son completamente diferentes y de mayor magnitud que en zonas más externas, y mucho más las que están al aire libre.

Estas son las declaraciones de la Dra. Samantha Hansen, profesora de George Lindahl III en ciencias geológicas de la UA y autora principal del estudio. «Nuestra investigación proporciona conexiones importantes entre la estructura superficial y profunda de la Tierra. Y de los procesos generales que impulsan la dinámica de nuestro planeta». Algo fundamental si queremos luchar contra el calentamiento global y el cambio climático.

  1. ¿QUÉ ES LA BASURA ESPACIAL?

La basura espacial son restos que las actividades humanas van dejando por el espacio. Básicamente, son desechos y residuos artificiales que provienen de los sistemas adjuntos que se han empleado para enviar satélites y cohetes durante décadas al espacio y de elementos que se han quedado obsoletos.

Entre los desechos que giran alrededor de la Tierra hay varios satélites que ya han cumplido su misión o que se han quedado sin combustible. Actualmente, han caído en una órbita eterna, que se mantendrá hasta que el rumbo de esta cambie por alguna razón. Sus restos se precipitarán sobre la superficie o serán expulsados fuera del ámbito de atracción terrestre.

También hay piezas de cohetes como el carenado, que es un sistema de protección que llevan todos los satélites que se envían al espacio. Una vez que el ‘paquete’ atraviesa la atmósfera, esta ”coraza” se desprende del objeto al que acompaña y queda orbitando. A ello se le suman pequeños objetos que se han desprendido de los vuelos espaciales como tornillos, trozos de plástico o metal, etc.

Se calcula que ya hay más de 6000 toneladas de desechos espaciales que orbitan el planeta. Y esta cifra va en aumento, puesto que los viajes espaciales parece que han tomado un nuevo impulso. De hecho, se espera que en 2025 se vuelva a pisar la Luna y la moda del turismo espacial está cundiendo entre los poderosos.

  1. CONSECUENCIAS DEL DESHIELO DE LOS POLOS.

Se espera que en un breve tiempo el Ártico experimente su primer ‘verano sin hielo’, una expresión que para los científicos no implica que desaparezca la cubierta de hielo, sino que esta se reduzca a menos de un millón de kilómetros cuadrados, una situación que podría tener infaustas consecuencias. Y en el polo sur más de lo mismo: calor y más calor.

Este fenómeno de la excesiva pérdida de hielo marino, a su vez, genera otro llamado retroalimentación positiva, que implica una aceleración del calentamiento global que experimenta la superficie terrestre. Cuando el hielo marino se retira, la luz solar deja de reflejarse, por lo que calienta el agua, contribuye a que se derrita más hielo y acaba por elevar las temperaturas.

Cuando el aumento de las temperaturas es más acelerado en las regiones más distantes del ecuador, en las latitudes más bajas se produce un cambio drástico y a gran escala en los gradientes de temperaturas y presiones. Una de las consecuencias de esta situación podría ser los cambios en las estaciones.

Los inviernos serán mucho más severos que los actuales, con precipitaciones y nevadas muy fuertes, aunque tenderían a durar menos. La primavera se adelantaría y los veranos serían más largos y cálidos, en detrimento del otoño, que sería también más corto. Las sequías prolongadas y los fenómenos de calores extremos caracterizarán a los periodos estivales.

La biodiversidad de los polos es muy variada y rica, pero podría experimentar cambios muy perniciosos, si su hábitat y fuentes de alimentos se ven afectados. Si se derriten los hielos, que son básicos para mantener el equilibrio de los ecosistemas, se verán afectados los ciclos productivos de millones de especies y las que no puedan migrar o adaptarse, se extinguirán.