Ante un 2023 que rompe récords de temperatura a nivel global, el clima extremo se materializa como un factor de riesgo para la economía regional.
En ese sentido, las tendencias indican que el 2023 será uno de los años más calurosos. Estas temperaturas extremas que afectan en todo el mundo son consecuencia de varios factores, principalmente el cambio climático causado por las actividades humanas, y el fenómeno del Niño que se confirmó.
El Niño es un evento climático que ocurre cada 3 o 4 años, cuando las aguas del Océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal. Este calentamiento provoca cambios en los patrones climáticos globales; y puede durar desde unos pocos meses hasta un año o más. Actualmente, hay 90% de probabilidades de que continúe durante el invierno del hemisferio norte. Los efectos del Niño pueden ser muy variados, incluyendo fuertes lluvias, inundaciones, sequías, incendios forestales, y cambios en los ecosistemas marinos y terrestres.
Es importante entender que los eventos climáticos extremos, van más allá de ser aspectos del ambiente, son también factores económicos; pues, por ejemplo, pueden tener un impacto devastador en la productividad agrícola. Sequías prolongadas, inundaciones, olas de calor y tormentas extremas pueden destruir cultivos, alterar patrones de crecimiento, propagar plagas y enfermedades, y finalmente reducir los rendimientos, limitando la cantidad de productos disponibles para la venta y la exportación. En ese sentido, el clima extremo añade un nivel de riesgo y complejidad a las actividades agrícolas.

- LA CONTAMINACIÓN DE LOS OCÉANOS.
La contaminación de los océanos es uno de los mayores problemas ambientales a nivel mundial. Los océanos cubren más del 70% de la superficie terrestre y son la fuente de vida de muchas especies animales y vegetales. Sin embargo, debido a la actividad humana, se han convertido en vertederos de basura y productos químicos tóxicos que amenazan la supervivencia de muchas especies marinas.
Una de las principales causas de la contaminación del océano es la basura, especialmente el plástico. Cada año, millones de toneladas de plástico terminan en los océanos, siendo arrastrados por las corrientes marinas y matando a miles de especies marinas. Además, la pesca excesiva y la degradación de los hábitats naturales también contribuyen a la contaminación de los océanos.
Es importante tomar medidas para reducir la contaminación de los océanos. Se deben implementar políticas para reducir el uso de plásticos y promover el reciclaje. Además, es necesario fomentar la educación y crear conciencia sobre la importancia de preservar los océanos y su biodiversidad. La protección de los océanos es crucial para garantizar un futuro sostenible para todas las especies en nuestro planeta.

LA DEFORESTACIÓN
La deforestación es un fenómeno preocupante en todo el mundo. Se refiere a la eliminación o destrucción de bosques y selvas, ya sea para la obtención de madera, la expansión de la agricultura o la construcción de infraestructuras. Este proceso tiene un impacto negativo en el medio ambiente, la biodiversidad y el clima.
La deforestación tiene consecuencias graves y duraderas. En primer lugar, la tala de árboles reduce la capacidad de la Tierra para absorber el dióxido de carbono de la atmósfera, lo que contribuye al cambio climático. Además, la eliminación de bosques y selvas reduce la biodiversidad, lo que significa que muchas especies de plantas y animales se encuentran en peligro de extinción. Por último, la deforestación también tiene un impacto negativo en las comunidades locales que dependen de los bosques para su subsistencia.
Es importante tomar medidas para reducir la deforestación. Esto incluye la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, la implementación de políticas forestales efectivas y la creación de incentivos económicos para la conservación de los bosques. Todos podemos hacer nuestra parte para reducir la deforestación, desde reducir nuestro consumo de papel hasta apoyar a organizaciones que trabajan para proteger los bosques y las selvas.
